TORTUGAS DE AGUA

Las tortugas de agua, pertenecen a la especie Pseudemys scripta que significa "manchada" en latín. Es la variedad más usual de tortuguita. Son animales que no pueden mantener su temperatura corporal, de forma que cuando el ambiente es frio, entran en un letargo durante el cual ralentizan toda actividad para superar el invierno. Es un fenómeno completamente natural que termina con la llegada de la primavera y el consiguiente aumento de la temperatura. En el caso de las tortuguitas muy jóvenes, no es aconsejable dejarlas hibernar, porque puede que no hayan tenido tiempo suficiente de almacenar en su cuerpo la grasa necesaria para superar el invierno, pero las más maduras hibernan sin ningún problema y despiertan en la primavera. Si no queremos que las tortugas entren en letargo, las deberemos mantener en el interior del hogar e instalar en el agua de la tortuguera un calentador como los de acuario y regularlo a una temperatura de 25 grados centígrados.

Los dos sexos de las tortugas pueden distinguirse claramente por los caracteres externos cuando han alcanzado el estadio adulto:

Cuando las tortugas presentan todos estos caracteres, significa que ya han alcanzado la madurez sexual y pueden reproducirse, hecho que tiene lugar en primavera, tras un periodo de reposo y alimentación si han estado hibernando.

Para que la reproducción tenga éxito, es necesario que el hábitat de las tortugas tenga una parte inundada en la que tendrá lugar la cópula, y una parte arenosa y seca, dónde la hembra depositará los huevos en número que varía de 1 a 5. El desarrollo de los huevos se completa en unos 60 días sin ningún tipo de cuidados por parte de los padres. En cuanto a la alimentación de los padres, no hay que tomar ninguna medida en especial, sino administrarles la dieta a la que están acostumbrados.

Cuando eclosionan los huevos, aparecen las pequeñas tortuguitas de apenas 5 gramos de peso, que pueden mantenerse con los padres, aunque no es necesario porque no les van a prestar ningún cuidado, o bien introducirlos en una tortuguera de cría de unos 10 cm. de profundidad cuya agua estará a 25 grados centígrados y donde podremos atenderlas mejor. La alimentación de las crías es la misma que la de los adultos pero troceada de forma que puedan comerla con facilidad.

En cuanto al Hábitat preferido por las tortugas, debe constar de una parte seca donde los animales pueden salir y tomar el sol o descansar, y una parte inundada donde poder nadar y comer. La profundidad de esta sección depende del tamaño de las tortugas;

En los animales jóvenes, con mayores exigencias debido al crecimiento, la alimentación debe ser diaria y en la cantidad justa que acepten, ni más (que provocaría obesidad), ni menos (que les dejaría insatisfechas y no cumpliría su misión de aporte de nutrientes). Los animales adultos pueden pasar algunos días de ayuno, especialmente aquellos que por falta de ejercicio tienden a la obesidad.

En cuanto a su longevidad, no hay datos exactos, pero se sabe que las tortugas de agua pueden alcanzar fácilmente los veinte años, tiempo suficiente para que acepten con gusto la presencia humana y se conviertan en excelentes animales de compañía.

La mejor alimentación que puede proporcionar a sus tortugas es una alimentación variada en la que entren todo tipo de alimentos aportando alimentos de origen vegetal y animal, desde los preparados comercialmente hasta otros frescos, e incluso algunas presas vivas. Las tortugas de agua jóvenes comen más carne que las adultas y se hacen más vegetarianas cuanto más aumenta su edad, así que puede aumentar la proporción de vegetales frente a la de carne. Se les suele administrar lechuga (aunque no en exceso), tomate, trigo germinado, plantas acuáticas, frutas de todas clases: manzanas, peras, plátanos, etc., troceadas de manera que puedan tomarlas con facilidad. La carne o también el pescado se les da picado o troceado para mejorar su asimilación. El alimento vivo proporciona no sólo nutrientes sino también vivacidad puesto que obliga a las tortugas a cazar. Puede suministrarles caracoles, pequeños crustáceos acuáticos, grandes larvas de insectos acuáticos, etc. Frente a una alimentación variada las tortugas escogerán los alimentos que más les gusten y esto le servirá de indicación sobre sus preferencias.

Siempre que exista espacio en la tortuguera se pueden reunir en ella varios ejemplares aunque sean de distinta edad y tamaño. Las tortugas son animales pacíficos y tienden a ignorar la presencia de sus congéneres excepto en la época reproductora durante la que buscarán pareja. Si las tortugas están sanas no tiene porqué temer el contagio de ninguna enfermedad pero, para asegurarse, observe antes el estado de salud de cada ejemplar por separado.

El lugar idóneo para mantener las tortugas acuáticas es un acuaterrario, es decir, un tanque lo suficientemente grande en el que las tortugas encuentren una profundidad de agua adecuada para la natación, pero también una playita arenosa seca y soleada donde salir a descansar y asolearse. Puede decorarlo con vegetación acuática y terrestre, así como con piedras u otros elementos que las tortugas utilizarán para subir y zambullirse en el agua. La decoración puede ayudar a ocultar los elementos de mantenimiento del acuaterrario: calentador de agua, aireador, filtro, etc. Puede instalarse una tapa con iluminación artificial que contribuirá a dar mayor realce al conjunto.

Las tortugas no son muy propensas a enfermar puesto que se trata de animales bastante resistentes. Observando cambios en la limpidez de los ojos, podremos detectar la aparición de resfriados u otras afecciones. Pero manteniendo una temperatura constante en la tortuguera, sin cambios bruscos ni corrientes de aire así como el mayor grado de higiene posible, las tortugas se mantendrán sanas. Como se trata de una especie que come y defeca en el agua, la pureza de ésta es un factor crucial: debe colocarse un sistema de filtrado eficaz y cambiar totalmente el agua cuando se observe el menor signo de enturbiamiento.

Es posible la reproducción de esta especie en cautividad si se posee un macho y una hembra. Los machos suelen distinguirse por tener el caparazón ventral ligeramente cóncavo y hacia adentro, y por las largas uñas de sus patas delanteras. Las hembras, por el contrario, tienen el caparazón ventral algo más prominente y carecen de largas uñas, también suelen ser más grandes que los machos de su misma edad. Durante la primavera los machos cortejan a las hembras que finalmente acceden a aparearse.

La cópula suele tener lugar en el agua y el macho se sitúa sobre el caparazón de la hembra mientras la sujeta con sus largas uñas. La puesta de los huevos se realiza en tierra firme y la hembra suele enterrar una media de tres huevos, que tras un periodo de desarrollo, que no de incubación o cuidados, da lugar a las pequeñas tortuguitas.

Finalmente, la hibernación es un periodo de reposo invernal durante el cual las tortugas se esconden y mantienen una actividad vital reducida al mínimo. Si la temperatura del acuaterrario se mantiene constante durante todo el año no hibernan, pero a la temperatura ambiente entran en hibernación por debajo de los 9ºC. No es necesario que hibernen, pero si lo hacen no representa ningún problema porque con la llegada del buen tiempo reemprenden su actividad habitual.