UN POCO DE HISTORIA.

Un suceso fortuito ocurrido en un muelle inglés a finales del siglo XIX cambió las vidas de los animales domésticos. Aquel singular momento ha venido seguido por casi cien años de constante progreso y mejora para los compradores y consumidores de la industria de la comida preparada para animales domésticos.

Los animales domésticos de hoy le deben mucho a Mr. James Spratt, habitante de Cincinnati (Ohio) de fin de siglo XIX. De no ser por Mr. Spratt, los animales domésticos todavía tendrían que sobrevivir con una alimentación desequilibrada compuesta a base de sobras procedentes de las mesas de sus amos.

Cuando James Spratt se subió a bordo del barco que le transportaría a Inglaterra, su propósito era vender pararrayos en Gran Bretaña; pero cuando regresaba a su hogar, ya se había embarcado en una nueva empresa.

El momento crucial en la vida de J. Spratt, y en la de incontables millones de animales de compañía, llegó cuando su barco atracó en Inglaterra. Allí llamó su atención el observar a unos perros que escarbaban en la basura del muelle con la intención de hallar las galletas desechadas por los barcos. En ese instante, vio la necesidad de la comida preparada para animales y desvió todos sus esfuerzos a la producción de galletas para perros.

Y así fue como nació la industria de alimentos preparados para animales domésticos. Hoy, un siglo después, más de la mitad de los propietarios alimentan a sus animales con comida preparada y a medida que se van reconociendo sus beneficios y ventajas sobre la comida preparada en las casas, esta cifra continúa creciendo.